SAN MARCOS — Palos luminosos parpadeaban y tambores retumbaban afuera de la biblioteca de Palomar College el martes por la noche, mientras los manifestantes transmitían en vivo la reunión de la junta directiva y coreaban consignas bajo el frío, manteniendo la presión sobre los fideicomisarios reunidos en el piso superior.
Cerca de 100 estudiantes, profesores y empleados clasificados se reunieron afuera para el “Rally de Solidaridad 2.0” durante la reunión de la junta directiva del 16 de diciembre por cuestiones de salarios y personal. Organizado por el Consejo de Empleados Clasificados (CCE), el mitin exigió un ajuste por costo de vida (COLA) y criticó al distrito por no cubrir las vacantes, al mismo tiempo que expresó preocupación por las recientes decisiones de la junta. El sindicato afirma que los empleados clasificados están sobrecargados de trabajo y que la escasez de personal está afectando los servicios para los estudiantes.

Los simpatizantes portaban pancartas con la imagen de un ganso, la mascota del sindicato de empleados clasificados, con mensajes que decían “Financien el COLA” y “Sin excusas”.
La disputa sobre un COLA del 2.3% para el CCE ha estado vigente durante los últimos seis meses, con el sindicato y el distrito en desacuerdo sobre el lenguaje del contrato y los costos.
“El distrito respeta y valora a todos nuestros empleados y continuará trabajando en colaboración con todos los grupos representativos para apoyar el éxito estudiantil,” afirmó el distrito en un comunicado preparado.
Además del COLA, CCE se siente frustrado por la vacilación del distrito para cubrir las vacantes actuales, las cuales el sindicato afirma representan más del 25% de los puestos clasificados.
“Queremos que el personal clasificado pueda ayudar a los estudiantes a ser quienes son y que logren alcanzar lo que se proponen,” comentó Alexis Knapek, especialista administrativa sénior de subvenciones.
La vicepresidenta de membresía del CCE, Jena Kruhmin, dirigió las consignas con un micrófono, animando a los asistentes al mitin a repetir los llamados por el COLA y la contratación de personal.
“No corremos, no nos escondemos. En Palomar, nosotros decidimos,” coreaba el grupo.

Algunos asistentes mencionaron que las preocupaciones sobre decisiones recientes de la junta, incluyendo el dejar de leer el reconocimiento de tierrasancestrales en las reuniones y la eliminación de la póliza antirracismo, también los motivaron a asistir, sumándose a la frustración por los salarios y el personal.
El profesor de historia Matthew Estes asistió al mitin vestido con un disfraz de rana inflable antes de subir para participar en la reunión de la junta directiva.
“Obviamente tengo preocupaciones reales sobre lo que está haciendo la junta, pero también quiero apoyar a nuestro personal clasificado, porque sin ellos este lugar cierra sus puertas,” afirmó Estes.
El estudiante Joseph Wong comentó que asistió debido a la decisión sobre la póliza de antirracismo.
“Originalmente vine porque escuché que cancelaron la política antirracista que tenía nuestra escuela, y para mí simplemente me parece una cobardía,” dijo Wong. “Especialmente por la forma en que lo hicieron, sin considerar a nadie ni contar con la opinión del público”.
Aunque Wong asistió por su preocupación ante las decisiones de la junta, señaló que también apoya la demanda del sindicato por el COLA.
“También espero que financien el COLA,” dijo Wong. “Parece muy retrógrado negarse a ajustar los salarios para que las personas que dirigen nuestro campus puedan permitirse vivir”.

Los manifestantes permanecieron afuera por más de una hora y media, mientras la junta directiva continuaba su sesión en el piso superior. Tras gritar y corear consignas en momentos clave, la multitud escuchó a diversos oradores, incluidos la presidenta del CCE, Anel González, y el presidente de la Federación de Maestros de California (CFT), Jeff Freitas, cuyas declaraciones mezclaron las demandas contractuales con una crítica más amplia al liderazgo de la junta.
“Son los trabajadores aquí presentes quienes levantan a las universidades para permitir que los estudiantes tengan éxito en sus vidas —los estudiantes de esta comunidad— y esa junta está diciendo que no,” dijo Freitas. “Están diciendo ‘váyanse al carajo’ y nosotros les vamos a decir lo mismo”.
César González, hijo de Anel González, comentó que asistió para apoyar a los empleados clasificados y que esperaba que el distrito respondiera a sus inquietudes.
“Espero que las personas aquí reciban el trato que merecen por el trabajo tan importante que han estado realizando, especialmente para mantener a Palomar como un lugar seguro y que funcione bien,” expresó César González.
Cuando la junta inició el periodo de comentarios públicos durante la sesión abierta, los cánticos y los redobles de tambor de los manifestantes se escucharon en la sala de juntas del piso superior, haciendo que el mitin fuera difícil de ignorar mientras los fideicomisarios avanzaban en el orden del día. El ruido fue especialmente notable cuando la oficial de comunicaciones del CCE, Krista Lough, leyó una declaración en nombre de Kruhmin.
“Le pedí a alguien que leyera este comentario en mi nombre esta noche porque, bueno, estoy un poco ocupada en este momento,” leyó Lough. “Espero que puedan escucharme allá abajo causando un buen alboroto. A los presentes en la audiencia: son bienvenidos a unirse a nosotros”.
