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SAN MARCOS — Cuando la Galería Boehm abrió sus puertas el martes 21 de abril, lucía una apariencia totalmente transformada. Las exhibiciones habituales fueron reemplazadas por mesas y más mesas cubiertas de joyería, grabados, piezas decorativas y más; todo elaborado por estudiantes del departamento de arte.
La mesa de Chase Lee, estudiante de soplado de vidrio, presenta una variedad de proyectos en los que ha trabajado durante los últimos dos semestres. Destacan especialmente sus ceniceros de vidrio de diversos tamaños con cigarrillos de papel falsos en su interior.

Por otro lado, la mesa de la estudiante Nichol Pyle muestra tablas de cerámica para charcutería y soportes para anteojos en forma de nariz, los cuales diseñó originalmente para su hijo de nueve años.
“Él dejaba sus lentes por todas partes y yo pensé: ‘Dios mío, voy a hacerte una pequeña nariz’… quedó tan genial que dije: ‘voy a hacer un millón de ellas'”, comentó Pyle. “Así que cuando llegó la venta, simplemente agradecí la oportunidad”.
La asistencia al evento fue masiva, con un flujo constante de personas recorriendo las exhibiciones y examinando los artículos. La mayoría se marchó de la venta con las manos llenas.
Según Randall Reese, asistente instruccional de soplado de vidrio en Palomar y coordinador del evento, la venta brinda a los estudiantes artistas la valiosa oportunidad de experimentar la venta de su obra sin enfrentar barreras externas.
“Cuando participas en una venta como esta en el mundo real… tienes que tener una licencia comercial, una mesa, una carpa plegable. Necesitas toda una lista de cosas y, cuando estás empezando, conseguir solo una de ellas puede parecer abrumador. Así que nosotros eliminamos todo ese estrés”, explicó Reese.
La venta estudiantil se ha llevado a cabo en Palomar durante varias décadas, remontándose a principios de los años 70. Se ha consolidado como una tradición muy querida, tal como lo demuestran asistentes como Brandan Whearty, profesor de comunicación oral en Palomar, quien ha sido cliente habitual de la venta de arte por más de dos décadas.

“Me topé con ella por accidente en 2002 y quedé tan impresionado por el arte hecho a mano que crean nuestros estudiantes que tuve que difundirlo lo más posible. He venido durante 24 años… Vengo para apoyar a los estudiantes y simplemente para ver qué se está haciendo en el departamento de arte”, dijo Whearty.
Para muchos, gran parte de la importancia de la venta radica en su diversidad y lo que esto aporta a la comunidad.
“Me parece genial que haya gente joven, mayor y de todos los niveles de habilidad. Hay tantas cosas diferentes, no solo cerámica y vidrio. Hay joyería y… bueno, creo que es fantástico”, dijo Pyle.
Reese compartió un sentimiento similar, destacando cómo estudiantes de diversas áreas de estudio entran en contacto unos con otros.
“Cada quien suele quedarse en su propia área. Pero ahora todos estos artistas están trabajando juntos para operar las cajas registradoras y atender a los invitados. Hay muchas oportunidades para el intercambio y para compartir nuevas ideas”, dijo Reese. “Incluso ha habido más de un puñado de personas que terminan colaborando en sus obras después de esto, lo cual es genial”.
“He estado aquí por unos tres años… cada año hay gente que se va y gente nueva que llega. Me gusta ver a los nuevos artistas y a los que han estado vendiendo aquí por un tiempo, solo para ver sus cosas nuevas y cuánto han mejorado”, comentó la estudiante de Palomar, Kelsey Copples.
La venta estará abierta de 10 a.m. a 6 p.m. hasta el 23 de abril en la Galería Boehm.
